
Hoy releí “La pedagogía del Oprimido” de Paulo Freire y me seguí enamorando de este pequeño hombre de barba… de sus ideas, de su mirada del mundo, de su amor por las personas. Volví a leer su biografía, interiormente lo reverencie por su valentía... por hacerme crecer, por marcarme como docente. Pensé en la época y en la situación en que se encontraba cuando escribió el libro. Pienso en esos momentos de exilio en que maduró la idea de la “libertad” (sobre todo de pensamiento) de su gente y obligada e inspirada me lleva a concentrarme, enfocarme en no dejar pasar ninguna oportunidad de multiplicar, de sumar, de escuchar, de preguntar, de equivocarme, de caer, de pensar, de transformar, de enseñar, de aprender, de colaborar, de amar! Como dice José Ingenieros de seguir siendo “una idealista con excesos”
Y me niego a seguir formando jóvenes mediocres, uniformes, iguales a todos. Es hora que los maestros paraguayos nos levantemos y rompamos las cadenas de la verdadera ignorancia: No saber pensar. No saber pensar es no saber decidir, es no poder expresar, es no ser auténticos, es no valorarnos, es acomodarnos a las ideas de los otros, es nunca pelear por nuestras ideas, es repetir lo que dice el otro, es copiar formulas que resultaron en otras sociedades, en otras realidades. No saber pensar hace personas temerosas, inhibidas.
Es hora que las salas de clases cambien el orden y el silencio autoritario por el bullicio de preguntas y mentes trabajando. Es tiempo de abrir espacio a la creatividad y la democracia. Es tiempo de elegir, de ser auténticos, de ser diferentes, de buscar, de respetar, de discutir, de crecer, de construir.
Vamos a transformarnos primero nosotros en amantes de la verdad, de lo bello, de lo puro, de lo excelente. Vendamos a nuestros hijos la idea de una sociedad justa y ecuánime. Si se puede pensar un país mejor, si se puede querer y elegir gobernantes justos, si se puede vivir una vida digna.
Pero solamente si la buscamos, solamente si perseguimos el sueño de ser mejores y en la carrera nos transformamos.
Y algunos dirán: Ilusos, sigan soñando…!!
Y muchos les contestaremos: Es verdad. Seguiremos soñando por que cuando un educador pierde sus sueños y la esperanza de un mañana mejor ya no debiera llamarse educador.
Podemos cambiar nuestra historia. Tener el coraje de demostrar a todos que nuestro país tiene las condiciones suficientes de crecer y desarrollarse. Basta creer en su potencial y sobre todo creer que los colegios pueden formar ciudadanos pensantes, críticos y autónomos.
Y los dejo con las palabras del maravilloso maestro Paulo Freire.
“Dios cada vez que quizó llegar a un objetivo levanto hombres fuertes y valientes que nunca desistían de sus ideales”






Desde la psicología han surgido aportes significativos para conocer los procesos que dan lugar al pensamiento, su estructura, sus funciones, etapas de su desarrollo y otras contribuciones que han ampliado su estudio.